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"El proceso del tiempo es una trama de efecto y causas, de suerte que pedir cualquier merced, por ínfima que sea, es pedir que se rompa un eslabón de esa trama de hierro. Es pedir que ya se haya roto. Nadie merece tal milagro. No puedo suplicar que mis errores sean perdonados. El perdón es un acto ajeno y sólo yo puedo salvarme.

El perdón purifica al ofendido, no al ofensor, a quien casi nunca le concierne. La libertad de mi albedrío es tal vez ilusoria, pero puedo dar o soñar que doy. Puedo dar el coraje que no tengo, puedo dar la esperanza, que no está en mi. Puedo enseñar la voluntad de aprender lo que apenas entreveo. Lo demás no me importa, espero que el olvido no se demore. Desconocemos los designios del universo, pero sabemos que razonar con lucidez y obrar con justicia es ayudar a esos designios, que no nos serán revelados"

Me quedo simplemente sin palabras, y a lo único que me atrevo es a compartirlo, con ustedes estimados lectores.

 

enero2006